devorar tu cuerpo como solia hacerlo en las tardes soleadas
aquellas que se esfumaron en el aire
escaparon de mi…
escondiendose en lo profundo de mi mente en blanco
tomando el carmesi que escurre de tus labios
llevandome el olivo de tus ojos
trazare el plan del fin de la vida
acabando de una tajada con la agonia acumulada
inhalando desesperanza y muerte en cada paso en vano
con fango en mis pies, y el hedor a sudor rancio llegando a mis pulmones
avanzo dentro de un mar de espinas, cegandome, expulsando mis ojos de sus orbitas
para no verte mas, derrotado, tumbado en el suelo, busco mi camino, que lejos de los dolores de batallas perdidas, batallas sin fin, en una guerra que huele a muerte y deseperanza, como el olor a carne quemada que emana de tu silueta congelada en el tiempo, impregnada en mi mente, atada a mis deseos, incinerada en mis recuerdos…
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